Israel justifica su ofensiva en el sur de Líbano como necesidad de seguridad para neutralizar a Hezbollah y evitar ataques, pero destruye infraestructuras clave como puentes y carreteras, fragmentando la zona.
Corresponsal Etel Bonet reporta más de un millón desplazados en un país de 5 millones, familias en refugios saturados. Desde el 2 de marzo, más de mil muertos incluyendo niños y personal sanitario.
Human Rights Watch advierte que evacuaciones masivas sin garantía de retorno pueden ser crimen de guerra. Israel Katz propone zona de seguridad hasta río Litani y Bezalel Smotrich habla de anexión, evocando Gaza.
Libaneses temen ocupación larga y anexión, con desplazamientos no temporales.