Vecinos como Rubén escaparon saltando tapias con sus hijos, como Alejandro de 12 años, mientras garrafas caían en puertas y patios. Calculan reparaciones en 700.000 pesos para paredes y techos, pero Rubén no demandará al dueño por considerarlo irresponsable pero buena gente, pese a daños totales en varias viviendas de material y chapa.
La policía impide el regreso por riesgo de gas y enfriamiento, mientras bomberos controlaron el fuego. Municipio de Hurlingham entrega donaciones como guiso, y clubes ofrecen alojamiento. Abuela de un damnificado perdió bicicleta y documentos en robo aprovechando el caos.
Testigos como Javier y Roxana relatan posible chispa de cigarro cerca de garrafa en carga, y garrafas despedazando chapas que rebotaban hiriendo gente. Roxana filmó explosiones desde tres cuadras donde sintió bombardeo y ventanas temblando. Tiago opera en Eva Perón.