La explosión de un depósito clandestino de garrafas en Mariano Acosta, Merlo, dejó cuatro heridos, incluyendo a Tiago, un joven de 18 años en coma inducido tras cirugía por hundimiento craneal causado por una garrafa que voló 130 metros.
Garrafas actuaron como misiles, destruyendo casas linderas donde vivían familias con niños; una vecina contó que perdió su hogar de 13 años en dos horas, pese a denuncias previas ignoradas por policía y municipio, incluyendo una explosión anterior sin clausura efectiva.
El propietario está detenido por estrago; la zona sin red de gas depende de garrafas caras. Un depósito legal mostró requisitos: jabalina, paredes de 30 cm ladrillo sólido, matafuegos antiexplosivos, distancias; Nahuel explicó riesgos por mal uso como prender garrafas casi vacías o exponerlas a humedad.
Precios bajos del ilegal atraían compradores pese a irregularidad de 30 años; Tiago's mamá, Rosa, pidió cadena de oración, recordando explosión similar cuando él tenía 2 años. Médicos mantienen esperanza por juventud del paciente.