En la cuarta semana de guerra, Irán atacó con un misil de 4.000 kilómetros de alcance cerca de la base Diego García, capaz de llegar a ciudades europeas como Berlín o París, generando preocupación en Alemania aunque con tranquilidad por no involucrarse directamente.
Luciano Pascual, desde Alemania, reportó que el clima es inestable en abril, pero la población está tranquila porque países de la UE y OTAN no participan en el conflicto. El canciller y el presidente Friedrich Schmeier enfatizan la diplomacia para frenar la crisis energética y bajar precios del petróleo.
Alemania, desgastada por la guerra Ucrania-Rusia, evita un segundo frente y prioriza el diálogo, como pidieron Schmeier y Franz Walter Steinmeier, catalogando la guerra como genocidio. Afecta el bolsillo con subas en hidrocarburos y alimentos, pero no hay pánico desmedido.