El depósito de garrafas ubicado en Mariana Costa y Mariano Acosta, Merlo, funcionaba de manera clandestina sin ningún tipo de habilitación, según admitió su dueño Oscar Adrián Benítez de 48 años ante la policía. El hombre reveló que solo compraba y vendía tubos de gas de distintas marcas en el lugar, que albergaba más de 5.000 envases. La explosión inicial ocurrió alrededor de las 6:30 de la mañana cuando un empleado de 47 años encendió una pava eléctrica que tomó contacto con una garrafa con pérdida de gas, provocando quemaduras de segundo y tercer grado en su rostro y desencadenando una cadena de detonaciones que duraron una hora.
Cuatro personas resultaron heridas: los empleados Diego Robledo de 41 años, Víctor Hugo Tuller, Raúl Oscar Cross con quemaduras graves en piernas y manos, internados en terapia intensiva en estado reservado en el Sanatorio de Paredes y el Hospital Perón; y el adolescente Tiago de 15 años, quien sufrió un corte profuso en la cabeza al ser impactado por una esquirla mientras caminaba cerca. Bomberos voluntarios de Mariano Acosta, con ocho dotaciones y apoyo de Defensa Civil, controlaron el fuego en tres horas y ahora realizan enfriamiento y verificación de estructuras.
Garrafas volaron hasta 400 metros, destruyendo techos de casas, autos, motos y un almacén; varias viviendas precarias de chapa y madera se incendiaron completamente, afectando entre cinco y diez familias. Vecinos evacuaron un colegio a tres cuadras y reportan cortes de luz por seguridad. Testimonios destacan el riesgo de tener un depósito en zona residencial, con explosiones previas un año atrás sin mayores consecuencias.
El oficial Alejandro Gutiérrez confirmó que no hay riesgo de nuevas explosiones, pero persisten tareas de escombramiento y chequeo de colapsos en tres viviendas afectadas. No hay víctimas fatales confirmadas pese a rumores iniciales, aunque el estado de los heridos genera preocupación por daños internos en quemaduras.