Cecilia Mereles denunció que las tres cuñadas de su exmarido, Dionel Ruiz Arandi, usurpaban la casa familiar en Formosa heredada por su hija Cintia tras la muerte del padre por alcohol y pastillas.
Al día siguiente del fallecimiento, cuando Cintia volvió para despedirse, las tías la empujaron, le quitaron las llaves y no las dejaron entrar más, impidiéndole incluso el duelo. Intentaron recuperar la propiedad con cerrajero, pero encontraron puertas soldadas con hierro y Cristina, una cuñada, los amenazó gritando insultos y alegando haber comprado la casa.
La policía llegó pero dijo que todo estaba judicializado y no intervino, preguntando por papeles mientras Cristina insistía en que laburó para la casa y tiene documentos. Cecilia busca recuperar el hogar prometido por el padre a su hija.