Claudio, desde las tierras altas de Villa General Belgrano en Calamuchita, Córdoba, reflexiona sobre la verdadera felicidad como una experiencia espiritual de vivir cada minuto con amor y gratitud, que genera un estado de dicha o gracia divina, distinto de los estímulos efímeros como enamorarse o ganar premios.
Explica que el ser humano es un campo esencial de posibilidades infinitas, no solo un cuerpo físico, y que el cuerpo forma un todo inseparable con el universo, promoviendo la expansión y la sanación integral a través de meditación, nutrición, movimiento y suplementos, como aconseja la doctora Laurita Pineri presente en el retiro.
Insiste en que todos somos seres espirituales en un viaje terrenal, criticando a quienes rechazan la espiritualidad por mundanidad, y urge salir del "closet" de la ignorancia para reconocerlo, usando metáforas como himnos de libertad espiritual inspirados en Sandra Mihanovich.
Aboga por la empatía universal, afirmando que toda guerra produce perdedores y que la muerte de otro disminuye al propio ser, citando a Hemingway en "Por quién doblan las campanas", y defiende solo la autodefensa inmediata sin karma, no la venganza.
Promociona retiros en Tierras Altas los días 10, 11 y 12 de abril con terapias como baño de gong, y viajes a Japón en junio para admirar la resiliencia cultural japonesa post-guerras.