Agustina se muestra aliviada después de la audiencia preliminar en Brasil donde la Fiscalía recomendó una resolución favorable sin sentencia firme aún pendiente del juez. La joven de Santiago del Estero contó que pudo dormir por primera vez en meses y que se siente más tranquila aunque no del todo hasta volver a Argentina.
Agustina explicó que la familia no podría afrontar la fianza estimada en 40.000 dólares por cada denunciante proyectada por Fiscalía a 10 años de sueldo de 1.900 reales mensuales. Indicó que son una familia de clase media y desconocen el monto final que definirá el juez, mientras su defensa aceptaría la propuesta fiscal.
La entrevistada se arrepintió profundamente de los insultos racistas que originaron el caso, afirmando que aprendió de la experiencia y quiere llevar ese aprendizaje a Argentina. Todos los días fueron difíciles pero la semana previa a la audiencia fue la peor por la angustia, y reveló pensamientos suicidas bajo tratamiento psicológico por miedo a la cárcel brasileña.
Agustina descartó no volver a Brasil, país que le gusta, y agradeció al Consulado argentino que la asistió con lista de abogados y acompañamiento del vicecónsul. Los denunciantes no se disculparon por gestos obscenos pese a que ella sí pidió perdón públicamente, y no hubo contacto directo de Cancillería.
Post-entrevista, el panel reflexionó sobre la necesidad de ayuda económica para la familia, el desequilibrio en pedir disculpas solo a ella y un posible sesgo machista en el caso.