El panel de Duro de callar defendió intensamente a una compatriota argentina detenida en Brasil por hacer gestos interpretados como racistas contra personas negras que la estafaron.
Los conductores criticaron la ley brasileña por criminalizar emociones y gestos, comparándola con distopías literarias como Un mundo feliz y 1984, y exigieron su liberación inmediata argumentando que recibió más pena que un homicida.
Destacaron que el Estado brasileño ignora agresiones reales contra argentinos mientras persigue gestos, y cuestionaron la hipocresía de un país sin presidente negro que protege selectivamente a ciertas comunidades.