Durante actividad física con ronda de pelota y juego de sillas, Virginia se enojó tras recibir un golpe en el brazo que rompió su pulsera importante, sintiendo falta de empatía del grupo, agravado por carga emocional externa.
Se retiró al baño llorando pero volvió, completando la actividad que terminó en final entre ella y Muma, con reflexiones sobre trabajo en equipo, pasión y mejorar vínculos sociales.
Virginia reconoció que parte fue mambo personal no atribuible al grupo, y la actividad combinó diversión, ejercicio y cooperación pese al arranque difícil.
Conductores destacaron reconocer emociones propias vs. ajenas para bajar tensiones grupales.