El pastor enseñó sobre Santiago 4:3, explicando que Dios no responde oraciones por pedir mal, con motivos egoístas para placeres, en pecado, sin fe o no pidiendo directamente a Él.
Enfatizó que aun Jesús pedía al Padre, citando Salmo 2, y urgió confesar pecados, pedir con fe y priorizar intereses de Dios sobre deseos personales para oración eficaz.
Advertó contra buscar grandeza personal como Baruc, enfocándose en gloria de Dios para evitar frustración.