El pastor continúa su sermón titulado "La oración de fe", explicando que la fe es confianza absoluta en Dios y sus promesas, comparable a un título de propiedad que garantiza la posesión futura. Destaca que sin fe es imposible agradar a Dios, citando Hebreos 11:6, y que la fe es esencial para oraciones contestadas, salvación y vida eterna, diferenciándola de la fe cotidiana en objetos mundanos al depositarla en Dios infalible.
Ejemplifica con Abraham, cuya fe radicaba en su comunión y conocimiento de Dios, y enfatiza caminar por fe no por vista, como en 2 Corintios 5:7, para permanecer en el camino divino. La fe activa bendiciones, como Jesús dijo a la mujer con flujo de sangre y a Bartimeo: "Tu fe te ha sanado", y protege como escudo contra flechas de fuego del diablo mediante obediencia.
En la conclusión, urge paciencia en pruebas, pues Dios no defrauda la confianza, y relata victoria de Josafat confiando solo en Dios contra un millón de soldados. Como prueba, una mujer testifica que dolor renal de cinco días, no calmado por antibióticos, desapareció completamente tras oración, sintiendo calor en su cuerpo.