Miriam Fernández, nieta restituida número 127, recuperó su identidad en 2017 y compartió su testimonio en un video de la Casa Rosada. Creció en una familia con padre policía y cinco hermanos, pero desde la adolescencia sospechó al notar diferencias y que su partida de nacimiento no coincidía con la de sus hermanos, nacida fuera de hospital.
La sospecha se confirmó en la escuela al hablar de la dictadura y desaparecidos, donde vecinos cuestionaban el rol policial de su padre. Fernández se define como ciudadana común con trabajo y familia, rechazando victimizarse por su pasado.
El extracto forma parte de contenidos sobre memoria en el 50 aniversario del golpe militar.