Un estudio de la Universidad de Texas publicado en Chemical Textology revela que los nanoplásticos envejecidos por sol y ozono alteran su estructura química en solo 3 semanas, volviéndose más agresivos.
Estas partículas diminutas, originadas en productos plásticos cotidianos, se infiltran en pulmones humanos vía aire, adhiriéndose a células y disparando inflamación crítica.
La contaminación por plásticos crece y complica el sistema respiratorio, representando un desafío para la salud pública más allá del ambiente.