María Elkazen, libanesa de Beirut, describe el terror cotidiano de la guerra: llama tres veces al día a familiares por temor a daños colaterales, estoquea supermercado y remedios porque todo es importado y no sabe hasta cuándo llega.
Vive a 20 km en Junye, zona tranquila por ahora, pero escucha bombardeos; no va a trabajar hace tres semanas por caos, crisis humanitaria con gente en calles e iglesias tras huir de sur y Beirut, sin casas a las que volver. Inflación del 150%, similar a Argentina, sumada a pandemia y explosión puerto 2020.
Libaneses resilientes pero cansados de pausas vitales; país hermoso para visitar en paz, rechaza imagen de terrorismo, quiere rutina normal con escuelas cerradas o en línea. Aeropuerto solo con Middle East Airlines. Familiares se mudan por miedo a ruidos y olores de quemas.
Acaba de oír bomba, pasa tiempo viendo TV con ciudad bombardeada; demografía cambia con presión en zonas seguras y miedo mutuo. Espera gobierno mejore para normalidad.