María Elcacén, arquitecta libanesa-argentina en Junye cerca Beirut, describe vida en guerra con bombardeos audibles, miedo a daños colaterales y llamadas constantes a familiares. No trabaja hace tres semanas por caos, en medio de crisis humanitaria, económica e inflación de 150%, similar a Argentina.
Personas del sur huyen a calles, escuelas e iglesias sin retorno posible por destrucción; Líbano espera ayuda internacional ya que no puede autoayudarse. Crisis inició 2017, agravada por pandemia y explosión puerto 2020; libaneses muestran resiliencia pero pausan vidas constantemente.
Elcacén considera emigrar pero ama su país hermoso, recomendándolo en paz a descendientes argentinos, aunque jóvenes ponen pausas indefinidas.