Las madres se organizaron para marchar a Luján en el Día del Estudiante, usando pañales de sus hijos como primeros pañuelos blancos para reconocerse, ya que eran invisibles y no conocían sus identidades. Ese pañuelo simbolizó pedir por la vida de los desaparecidos, como ahora se usa en las Madres de Plaza de Mayo.
Se detalla que existieron alrededor de 610 centros clandestinos en 1976, parte del Plan Sistemático de Terrorismo de Estado responsable de 30.000 desaparecidos. Testimonios describen aislamiento total en celdas, torturas diarias escuchadas a través de paredes, y la vida normal de familias vecinas contrastando con el horror.
El gobierno negaba todo, llamando a los desaparecidos una 'incógnita' sin entidad. Las madres denuncian que ministerios y policía tienen testimonios, pero el gobierno miente, y suplican a la prensa internacional ayuda porque les cerraron todas las puertas.