Celia cuenta cómo creció en un hogar violento con padres que se agredían constantemente, lo que la llevó a tener pesadillas, pensamientos suicidas y a escuchar voces de muertos desde los 12 años.
A los 15 años se volvió agresiva, peleaba en la escuela y en casa hasta ver sangre, luego cayó en alcoholismo extremo donde la encontraban tirada en la calle, y tuvo relaciones inestables con violencia física contra su pareja.
Una invitación a la iglesia la llevó a la liberación: aprendió a perdonar a su padre, se bautizó, recibió el Espíritu Santo y hoy tiene un matrimonio de 30 años lleno de paz sin agresividad ni odio.
El presentador urge a llamar al 02-30-43-07-475 para ayuda espiritual contra repeticiones generacionales de vicios y problemas.