En Puerto Iguazú, Jonathan Santa Cruz muestra la Casa de la Botella, construida con botellas plásticas unidas por tornillos, creando paredes livianas, económicas e aislantes térmicas y acústicas.
La iniciativa familiar surgió hace 30 años en crisis económica para hacer una casita con residuos; ahora fabrican muebles, escobas, bolsos y estuches de plástico reciclado, capacitando en Argentina y países vecinos.
Las botellas se encastran como Lego, se revisten con cemento y Tetra Pak para mejor aislamiento. Productos generan ingresos y talleres gratuitos promueven reciclaje para familias humildes.
El fuego se extingue sin combustibles adyacentes; cargan botellas con arena para seguridad. Invitan a visitar para ver camas y sillones de botellas.