Leandro y Diana, argentinos que viven en Israel hace tres y cinco años, contaron que una sirena los despertó a las siete de la mañana y corrieron al refugio público a la vuelta ante alerta de misil.
Escucharon un ruido fuerte como si cayera encima, salieron tras 20 minutos y vieron ambulancias, policía, incendio y movimiento; el impacto fue a 130 metros de su casa cerca de un sitio bombardeado esa mañana por Irán.
Siguen su vida cotidiana pese al susto, tomando café para despejarse, y buscan tranquilizar a familias en Argentina.