Ana padecía dolores corporales intensos en cervicales, lumbar y cabeza hace 10 años, con agotamiento extremo, insomnio y pensamientos de muerte, diagnosticada con fibromialgia tras estudios que descartaron tumores o ACV.
Tratamientos psiquiátricos y corticoides no ayudaron; perdió su trabajo y no podía cuidar a sus hijos.
En la iglesia usó el aceite de luz ungiéndose diariamente con fe, y tras un mes los dolores desaparecieron completamente, liberándola de cargas emocionales y malos pensamientos.
Invita a buscar el aceite en Iglesia Universal para sanidad similar.