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Niños del monte aprenden a leer pese a casas de barro sin luz en Piruá Bajos

Tensión: intercambio (15°) Sesgo: favorable (+40)

En la comunidad rural de Piruá Bajos, niños como Mateo enfrentan graves carencias básicas pero logran avances educativos gracias a un programa de alfabetización paralelo a la escuela pública. Mateo, que entró en 2024 sin saber leer ni escribir, terminó el año haciéndolo perfectamente y ganó el apodo de "Cero Falta" por su asistencia impecable, con el orgullo de su maestra Gaby.

Las familias viven en casas de barro con techos de ramas, sin electricidad ni agua potable, ya que el agua local tiene altas concentraciones de arsénico y flúor, lo que impide su consumo humano y complica la higiene y la cocina. El primer hospital está a 120 kilómetros, y los niños como Mateo sufren accidentes como quemaduras graves por agua caliente, limitando su asistencia escolar.

Otros niños como Valentina Montenegro, de 7 años, y Marcela disfrutan jugar en el monte pero enfrentan aislamiento, pinchazos frecuentes en las bicis para ir a la escuela y alimentación precaria, con estómagos vacíos al dormir. Cuidan animales desde chicos y sueñan con casas mejores, heladeras, luz y profesiones como policías o maestras.

La vida es dura por la falta de ingresos estables, con hombres haciendo carbón en el monte que se agota, y mujeres solas complejizando todo. El programa educativo busca que infancias enteras aprendan a leer, escribir, sumar y restar pese a las amenazas constantes de la pobreza y el entorno hostil.