Psicólogo Damián, hermano de uno de los conductores, promueve los dumb phones como tampón contra notificaciones constantes de WhatsApp y defiende la vida física con paseos, libros y juegos de mesa frente a la virtual aplanada de avatares y emojis sin abrazos reales.
Los padres tienen enorme responsabilidad de ofrecer alternativas desde bebés, evitando tablets como chupete electrónico; enseñar paciencia, memoria y vínculos presenciales resulta clave para generaciones hiperestimuladas que resuelven todo con el teléfono.
La hiperconexión genera indisponibilidad real pese a la ilusión de contacto; anécdota de niño indignado por cumpleaños sin celulares ilustra cómo los adultos optan por el dispositivo ante el aburrimiento, impidiendo imaginación y juegos propios.
Proponen momentos protegidos como no dormir con el celu, chequear mails en compu y desactivar notificaciones; el bombardeo constante atrapa con anzuelos intrascendentes, demandando conciencia para priorizar lo presencial y grupal.
La nostalgia por experiencias cara a cara aplica a nuevas generaciones; compartir juegos de mesa, cartas o cuentos fomenta personalidad, hobbies, memoria y emocionalidad real versus plataformas de avatares.