Investigadores del CONICET y Universidad de Buenos Aires filmaron con robots a más de 250 metros de profundidad en el mar argentino una medusa fantasma gigante con brazos de 10 metros y luz propia, contrastada contra la oscuridad.
El robot desciende hasta 4.500-5.000 metros para relevar especies y estudiar el fondo marino, contaminación, minerales y conciencia ambiental. Descubren especies nuevas o confirmadas en aguas locales.
El segmento destaca la belleza misteriosa del océano poco explorado y el rol de científicas argentinas en estas misiones.