Familias como la de Jiva Darwish apoyan a Hezbollah para resistir la ocupación israelí que mata a sus jóvenes, mientras refugiados sirios kurdos sufren entre dos guerras. Casi un cuarto de los habitantes ha sido evacuado; las autoridades libanesas abrieron 600 refugios, incluyendo teatros donde actores como Cásim Istanbúly ayudan a sanar traumas con resistencia cultural.
En el centro de Beirut, un teatro histórico acoge decenas de desplazados que duermen en gradas. El gobernador del Monte Líbano organiza ayuda para 40.000 desplazados en escuelas, distribuyendo colchones y mantas amid explosiones en suburbios sureños, aunque faltan recursos como agua potable.
Desde 2019, ningún año pasó sin crisis en Líbano, que está al borde del colapso y necesita apoyo desesperado. La Unión Europea desbloqueó una ayuda de emergencia de 100 millones de euros para enfrentar la magnitud de la crisis humanitaria.