Las fuerzas israelíes bombardearon tres puentes en el sur de Líbano, incluyendo el puente Casmillé por tercera vez, para aislar la zona y cortar suministros a Hezbollah.
Israel busca crear una zona de amortiguación en el sur libanés con tropas en terreno y ataques aéreos contra posiciones de Hezbollah cerca de la frontera con Israel del norte. Hubo enfrentamientos directos y explosiones en Jamoúl y Nacoura.
En Beirut, la vida cotidiana continúa con contrastes: gente va a trabajar y escuelas están abiertas, pero casi un millón de desplazados duermen en escuelas, iglesias y estadios. No hay refugios ni alarmas oficiales; la gente se alerta vía WhatsApp y Telegram.
El presidente libanés protestó por la destrucción de infraestructura y pidió solución diplomática. El poder real en el sur está en Hezbollah, no en el debilitado gobierno libanés.