Un equipo del INTA Marcos Juárez incorporó semillas de lino ricas en omega 3 a la dieta de cerdos para modificar el perfil graso del salame y mejorar su calidad nutricional.
El salame resultante tiene 300% más omega 3 y 10% menos ácidos grasos saturados, manteniendo sabor, textura y aceptabilidad en pruebas de consumidores, pese a ligera variación en color de grasa.
Esta estrategia aborda el alto contenido de grasa y sodio en chacinados, comunes en la dieta argentina, sin alterar la receta tradicional.