Camilota reingresó a Cuestión de Peso con 137.800 kilos, cerca de sus 139 kilos iniciales, admitiendo vergüenza por fallar esta vez pese a predicar que se puede bajar de peso.
Explicó que dejó el programa creyendo saberlo todo, pero alternó semanas de esfuerzo con flojera, y ahora está enojada y decidida a recuperar su ropa guardada. El panel la recibió con aplausos y apoyo, destacando su autenticidad que genera rating e intensidad, aunque algunos compañeros la ven como diva.
Los panelistas defendieron el programa ante críticas, argumentando que humaniza la obesidad como enfermedad seria, educa con médicos y despierta conciencia en la audiencia, tratándola con respeto en lugar de banalizarla o hacer zafada televisiva.
Instaron a tener piedad con los participantes y valoraron cómo Cuestión de Peso ayudó a visibilizar el sufrimiento antes ignorado.