El aeropuerto de Beijing, diseñado por Zaha Hadid, cuenta con la terminal más grande del mundo de 300.000 metros cuadrados en forma de estrella que permite llegar a embarque en máximo 10 minutos.
La estructura futurista tiene 80 puertas de embarque y capacidad para 100 millones de pasajeros anuales. Genera 50.000 empleos directos y 120.000 indirectos en logística y servicios, optimizando puntualidad y consumo de aviones con premios aeronáuticos.
Panel destaca su impacto económico y compara con otros aeropuertos como el de Nueva York, Río y Retiro, elogiando la ingeniería y creatividad.