El piloto Roberto Mouras se convirtió en una leyenda del Turismo Carretera al ganar tres campeonatos consecutivos con el Dodge número 12, conocido como la de la triple corona, nacido de un desafío en la ACTC contra la homologación de un nuevo bloque de motor para camionetas.
Mouras, junto a preparadores Jorge Pedersoli y Omar Wilke, superó accidentes graves como el choque con Oscar Castellano en La Plata y reconstruyó el auto en 28 días para triunfar en el Gran Premio de 1983 en La Pampa ante Jorge Martínez Boero, asegurando el título.
Su intensa rivalidad con Castellano incluyó estrategias polémicas en carreras como La Barría, donde nadie quería entrar primero a la ruta por succión, toques en chicanas y sanciones, pero Mouras prevaleció con inteligencia y ritmo constante pese a fallos mecánicos.
En 1985 probó Chevrolet pero volvió al Dodge para más victorias, cosechando admiración y enemigos hasta su muerte en 1992 en Nueve de Julio, donde el auto se despistó por gomas lisas mientras defendía el campeonato con Chevrolet.
Mouras dejó un legado como ídolo agresivo y leal de Carlos Casares, referente del TC admirado por pares y público por su valentía al frente sin medir consecuencias.