Norberto Fontana enfrentó una crisis económica en 2006 con su equipo familiar en Arrecifes, heredado de su padre, que costaba mantener pese a la mano de obra local de amigos. Vendió su Dodge y herramientas a Gustavo Lema del equipo JP Carrera tras contacto de Alberto Canapino, uniéndose como piloto con un auto adaptado a su estilo agresivo heredado de Fórmula 1.
El equipo desarrolló el Dodge para compensar desventajas motoras por cambios reglamentarios que redujeron cilindrada al Cherokee, destacando en curvas. Fontana ganó carreras clave como Paraná, superando al Gurí Martínez y Pato Syer, fortaleciendo su candidatura al título pese a duelos intensos con Diego Aventín y su Ford superior en rectas.
En Rafaela, la tragedia fatal de Alberto Noya y Gabriel Miller en choque lateral selló el fin de los copilotos en TC, suspendiendo la final amid dolor en boxes. El mano a mano con Aventín escaló en Buenos Aires y La Plata, con toques polémicos, sospechas de irregularidad en el motor Ford y tensiones en podios.
La descalificación post-carrera de Aventín por aros finos en motor irregular en La Plata permitió a Fontana coronarse campeón con Dodge, último con copiloto. Celebró en Arrecifes con equipo JP, Canapino y amigos de infancia, cerrando un año de esfuerzo contra adversidades reglamentarias y rivales.