General Motors produce la Chevrolet Tracker, SUV más vendido de Argentina, en su moderna planta de Alvear (Santa Fe), inaugurada en 1997, con capacidad de 115.000 unidades anuales para mercado interno y exportación.
El proceso inicia en destampado con prensas de 2.000 toneladas que moldean capó, puertas, techo y piso desde chapas crudas. Robots con inteligencia artificial manejan piezas con precisión, calibrando a centésimas de milímetro. Estructuras como frame delantero y piso se sueldan en estaciones robotizadas.
En sala de medidas como quirófano verifica dimensiones con láser y simulador de carrocería perfecta para ensambles precisos. Pintura usa 40 robots, seis colores, fosfatizado, prime, barniz y aislantes acústicos/antipolvo. Residuos se tratan para reutilizar, planta landfill free con 23% energía renovable (eólica, solar), meta 100% para 2035.
Final: unión carrocería con mecánica (motor-caja, suspensiones) en "casamiento", tapicería con butacas just-in-time, programación electrónica. Pruebas de motor, frenos, agua y pista dinámica aseguran calidad antes de envío a concesionarios.