El pastor predica sobre la oración que Dios contesta según Mateo 18:19, revelando que si dos creyentes se ponen de acuerdo en pedir algo, el Padre celestial lo concederá. Destaca que ponerse de acuerdo es un milagro, clave para esposos, familias e iglesias.
Cita ejemplos bíblicos donde oración colectiva trajo victoria: el rey Josafat convocó a la nación ante guerra imposible y Dios peleó por ellos (2 Crónicas 20); Samuel lideró ayuno nacional contra filisteos y Dios dio victoria; Esdras oró antes del regreso a Jerusalén y Dios los cuidó; Israel ayunó por benjaminitas pervertidos y ganó batallas.
En el Nuevo Testamento, la primera iglesia oró unida en aposento alto y recibió el Espíritu Santo (Hechos 2). Todos avivamientos históricos nacieron y se sostuvieron en reuniones de oración: Moravia 1727 con oración 24/7 por 100 años; Gales 1904; Nueva York 1857 con 50.000 hombres orando; Irlanda, India, Lewis 1952 con dos ancianas orando.
Urge a esposos, familias y líderes ponerse de acuerdo en oración perseverante para desatar bendiciones extraordinarias, sanar naciones y derribar gigantes. El diablo ataca la unidad, pero Dios produce armonía en corazones dóciles, multiplicando poder como en Eclesiastés 4:9 y Salmo 133.
Enfatiza que avivamientos personales, familiares o nacionales requieren oración congregacional, ya que Dios obra cuando creyentes se reúnen unidos, garantizando respuestas y manifestaciones del Espíritu Santo.