El ejército israelí bombardea suburbios del sur de Beirut, bastión de Hezbollah, con ataques día y noche pese a órdenes de evacuación; residentes resisten, algunos regresan por pertenencias o falta de recursos.
Casi 700.000 personas huyeron en Líbano, saturando refugios como el estadio Kamil Shamoun; familias duermen en calles o coches, sin dónde ir, temiendo más bombardeos.
En frontera con Israel, residentes de kibutz se niegan a evacuar, usando refugios subterráneos; en Haifa, vecinos convierten parking de centro comercial en refugio permanente ante sirenas y misiles de Hezbollah e Irán.
Un tercio de israelíes carece de refugios adecuados; en barrios árabes, solo uno para 9.000 personas. Crisis humanitaria crece con medio millón desplazados.