La escalada en Golfo Pérsico impulsa precios del combustible en sudeste asiático, afectando economías vulnerables como Indonesia y Birmania, donde transportistas y consumidores sufren subidas que encarecen productos básicos.
Japón reactivó subsidios a la gasolina tras récord de 190 yenes por litro; su primera ministra Sanei Takahichi pidió desescalada tras reunirse con Trump y garantizar navegación en Hormuz.
Scott Besant elogió reservas japonesas y criticó a China como proveedor poco fiable; Pekín condena ataques a Irán y ofrece colaboración regional ante escasez energética.