Niloufar Saveri, activista iraní exiliada en España desde 1980 tras caída de Reza Pahlavi, expresa impotencia por solidaridad selectiva mundial que ignora masacres del régimen islamista contra su pueblo durante medio siglo.
Critica justificaciones ideológicas que tildan de fascista o imperialista la lucha iraní contra la teocracia, mientras defienden otras causas. Las comunicaciones en Irán son bloqueadas para ocultar realidad bajo inquisición islamista.
Desde llegada al poder, mujeres perdieron identidad como seres independientes, convertidas en propiedad de tutores varones como padre o marido, pese a décadas de lucha desde siglo XX.