Niloufar Saveri, activista iraní exiliada en España, afirma que el pueblo iraní celebra los bombardeos israelíes porque esperan la caída de la teocracia islamista, pese al sufrimiento causado por el régimen misógino y criminal.
Saveri describe a Ali Larijani como un asesino que confesó usar un revólver contra protestantes pacíficos exigiendo libertades básicas, y critica la influencia corrupta de su familia en el régimen.
Cuestiona la simpatía de la extrema izquierda y gobiernos como el español hacia Irán por inversiones de la Guardia Revolucionaria, y acusa a feministas de anteponer ideologías a vidas humanas.
Espera que fortunas saqueadas del pueblo iraní, colocadas en España por hasta 200 mil millones de dólares, sean incautadas y devueltas, mientras la población espera debilitar al régimen para derrocarlo.