Misiles balísticos iraníes de media tonelada de explosivo y velocidad supersónica impactaron en las ciudades israelíes de Dimona y Arad, en el sur cerca del desierto de Negev, eludiendo parcialmente la Cúpula de Hierro (efectividad 97-98%) y dejando más de 100 heridos, incluyendo varios graves, durante la tercera semana de guerra en Medio Oriente.
Imágenes impactantes muestran la onda expansiva destrozando un living en Dimona, donde una mujer mayor permanece sentada ante la sirena, sufriendo la explosión que rompe ventanas y derrumba mampostería, aunque sin lesiones graves reportadas. Expertos como Gaby desde Israel y Guillermo Spinelli analizan que los misiles en fase terminal son difíciles de interceptar, y destacan que los impactos ocurrieron en zonas civiles, lejos del centro nuclear de Dimona pese a la proximidad.
Donald Trump emitió un comunicado afirmando que Estados Unidos borró a Irán del mapa, destruyendo su armada, fuerza aérea y liderazgo, rechazando acuerdos y criticando al New York Times. Irán respondió lanzando un misil a Diego García, base británica-estadounidense a 4.000 km en el Índico, demostrando alcance que cubre Europa, y amenaza con atacar sitios turísticos vía células dormidas según el New York Post.
El conflicto escala con ataques mutuos a campos de gas como North Field (17% del gas mundial, compartido por Irán y Qatar), declaraciones de Netanyahu priorizando neutralizar amenazas nucleares iraníes sin derrocar el régimen, y temores por uranio enriquecido no destruido. Panel discute posible Guardia Revolucionaria moderada post-ayatolás y apoyo OTAN a EEUU.
Israel declara emergencia en Arad con imágenes de destrucción y rescates; analistas ven escalada pero critican torpeza iraní al dañar aliados como Qatar.