La ketamina gana popularidad en festivales y discotecas de Oslo por efectos alucinógenos, usada como analgésico pero causa "agujero K" con pérdida de control y sobredosis.
Consumidores buscan escape de estrés diario; médicos advierten daños irreversibles en vejiga a largo plazo, más barata que alcohol pero adictiva; prohibida en Noruega desde 2026 para uso no médico.
Oposición critica política liberal de drogas; aduana incauta kilos en paquetes postales, tendencia creciente pese campañas.
Exconsumidores relatan adicción y decisión de dejarla; inviernos largos favorecen su uso.