Jessica Favaro continuó su recorrido por Auschwitz II Birkenau, donde mostró los restos de la cámara de gas y crematorio número 3 que los alemanes destruyeron antes de la liberación al final de la Segunda Guerra Mundial. Cada piedrita del lugar se conserva original como museo para preservar la memoria del Holocausto.
En Auschwitz I, el campo de concentración nazi más grande, murieron por hambre y trabajo forzado polacos, soviéticos, gitanos y 1,1 millones de judíos de 1,3 millones deportados. La puerta principal lleva la frase "Arbeit macht frei" (el trabajo hace libre). Agatha Amir, polaca judía, relató que los nazis mataron a dos hermanos de su abuela durante el Holocausto.
El sitio funciona como museo visitado por personas de todo el mundo, con objetos originales de las víctimas. Una sala exhibe un libro con cuatro millones de nombres de judíos asesinados de un total de seis millones. La experiencia en persona es mucho más impactante que libros o películas.
Visitar Auschwitz permite tocar la historia auténtica construida por los prisioneros, incluyendo barracones y cámaras de gas, para generar conciencia sobre el antisemitismo y el mal de la humanidad.