Irán disparó dos misiles de largo alcance contra la isla Diego García, base estratégica de Estados Unidos y Reino Unido en el Océano Índico a 4.000 kilómetros, en respuesta al bombardeo estadounidense en Hormuz.
Los misiles no llegaron al destino, según fuentes estadounidenses, pero demuestran capacidad iraní superior a lo estimado (más de 2.000 km), enviando mensaje a Europa, más cercana geográficamente.
Analistas destacan que Irán muestra poder de fuego oculto pese a ataques previos de Donald Trump, abriendo frentes múltiples en la guerra día 22.