Irán lanzó dos misiles contra la isla Diego García, base militar británica y estadounidense a 4000 kilómetros, en respuesta al envío de una flota de Estados Unidos desde San Diego con marines para posible desembarco en Irán.
Los misiles demostraron un alcance inesperado, superando los 2500 km estimados, abarcando gran parte de Europa. Ninguno impactó: uno cayó en el Océano Índico y el otro fue derribado.
Israel advirtió a Europa que los misiles iraníes pueden alcanzar Berlín, París y Roma, llamando a involucrarse en la guerra iniciada por EE.UU. e Israel el 28 de febrero.