María Constanza Costa, especialista en Medio Oriente, profundiza en los efectos internos de la guerra en Irán: manifestantes que protestaban contra el régimen ahora rechazan la intervención de Estados Unidos e Israel, sin levantamientos populares pese a la crisis económica. La Guardia Revolucionaria conserva apoyo estructural y autonomía descentralizada post-guerra de 12 días, resistiendo pese a daños militares y económicos.
Donald Trump y Benjamin Netanyahu proclaman avances, pero el cambio de régimen parece lejano; el nuevo líder supremo (hijo de Khamenei) enfrenta dudas. Oposición en EE.UU. (jefa de inteligencia, vicepresidente) rechaza enviar tropas a la isla de Kark o escalar, priorizando victoria por debilitamiento sin invasión total. Neoconservadores como Rubio y Bolton apoyan ir a fondo.
Irán explota narrativa de supervivencia como victoria, conproxys debilitados (Hezbollah, hutíes); países del Golfo dudan entre aliarse con EE.UU./Israel o temer caos. Nacionalismo iraní genera cohesión ante ataques civiles; bombardeos no cambian regímenes. Amenazas regionales buscan negociación y desgaste.
La guerra escala con ataques a infraestructura energética y civil en Golfo; Irán responde contra bases/hoteles de EE.UU. para generar miedo regional y presionar fin de hostilidades.