El 90% del petróleo iraní se destina a China, y el cierre del Estrecho de Hormuz anunciado por la Guardia Revolucionaria genera un conflicto económico grave para Teherán, ya que representa una cuarta parte del presupuesto gubernamental iraní destinado en gran parte al sector militar.
La alianza entre Teherán y Beijing va más allá del intercambio energético, con un gran volumen económico que fortalece la defensa iraní, pero China mantiene silencios y gestos estratégicos sin cambios drásticos que alteren la historia económica y militar de Irán.
Desde el inicio de la guerra regional el 28 de febrero, China estrecha lazos con Irán en diplomacia, economía y defensa pese a sanciones, pero muestra cautela sin respaldo militar directo en estos 21 días de conflicto con Estados Unidos e Israel, priorizando su propia matriz energética.
La atención internacional se centra en Estados Unidos e Israel, dejando a China en un rol secundario pese a la creciente dependencia de Teherán hacia el gigante asiático por sanciones internacionales.