El corazón late desde el día 21 post-fecundación, bombea oxígeno a todo el cuerpo como reloj preciso; reacciona a emociones acelerando en nerviosismo o amor, pero estilos de vida dañan arterias con placas de grasa y colesterol que provocan infartos al bloquear flujo.
Gemelas Naomi y Joel de 29 años, bailarinas en Berlín, se chequean en Hospital de Colonia con doctora Conchita Ruiz Moné: ecografías carótidas y cardíacas normales, prueba estrés a 160 latidos exitosa, pero Naomi tiene triglicéridos altos por cena grasa y ambas LDL elevado leve; pendiente lipoproteína A genética.
Ciclista Farrucho Lavita sufrió infarto silencioso a los 38 por estrés laboral, fumar post-depresión y mala alimentación; síntomas opresión pecho ignorados, stents al 80% obstruido; ahora entrena carreras extremas post-terapia.
Paramédica Celine Kilian enseña RCP: 30 compresiones 5-6 cm a 100/min (ritmo Stayin' Alive), llamar emergencia; mujeres llegan 3 horas tarde por síntomas difusos como náuseas o fatiga confundidos con estrés, mientras LPA alto familiar irreduce con dieta eleva riesgos vasculares.
Post-infarto genera ansiedad; jóvenes toleran afecciones tardíamente, fumar, sedentarismo, dieta y drogas son riesgos clave.