Una explosión en un ducto de gas natural provocó crisis energética en Perú, paralizando distribución, afectando industria, millones de hogares y elevando precios de gasolina, diésel y gas.
Miles de conductores forman filas por escasez de gas vehicular; hogares pobres recurren a leña ya que balones de gas subieron de 15 a más de 30 dólares.
Autoridades anuncian restablecimiento pero expertos critican falta de previsión del gobierno y advierten repetición; Perú pierde 200 millones de dólares diarios por sobrecostos.
Producción de gas declinará en 10 años forzando importaciones, mientras peruanos exigen regulación de precios aún elevados.