El estadio olímpico de Beirut funciona como centro de refugiados para más de mil personas evacuadas del barrio Dahiyeh, bastión de Hezbollah atacado por bombardeos israelíes esta madrugada. Alan Ferraro reportó disparos al aire con munición trazante visible en rojo-anaranjado mientras aviones aterrizaban en el aeropuerto cercano, en medio de una crisis humanitaria con entre 800.000 y un millón de desplazados en Líbano, uno de cada cinco habitantes.
En recorrida por el estadio, Ferraro mostró carpas bajo las tribunas, colchones mojados por lluvias, escaleras cubiertas con toldos y niños del Dahiyeh jugando pese a la evacuación forzada. Una escuela cercana se convirtió en refugio, impidiendo clases, y la Cruz Roja libanesa amplía capacidad con nuevas carpas blancas en el lugar protegido por la UNESCO contra ataques militares.
Las familias viven en carpas bajo puentes, estacionamientos o autos improvisados como hogares, huyendo de ataques o alertas en WhatsApp y Telegram. La noche transcurrió tranquila pese al Día de la Madre sin festejos, con calles vacías, comercios cerrados y rutina sostenida a duras penas mediante trabajo y escuelas virtuales.
El aeropuerto opera normalmente pese a tensiones, y el mal tiempo podría frenar represalias aéreas israelíes ante ataques de Hezbollah desde el sur libanés. Ferraro y Matías Revela cubren desde Beirut la degradación de Hezbollah por Israel, que mantiene superioridad aérea.