El odontólogo cordobés Fadi El Chaer, fundador de la Liga Libanesa Argentina, reportó en vivo desde un barrio cristiano de Beirut donde el tráfico y la vida cotidiana transcurren con normalidad un sábado, a solo dos kilómetros en vuelo de pájaro de bombardeos en el sur de la ciudad.
Precios se mantienen estables pese a tensiones, aunque el barril de petróleo alcanzó los 140 dólares con riesgo de subir a 100 si persiste la guerra; El Chaer describió el conflicto como 'guerra económica' entre ideología extremista de Irán y potencias como Estados Unidos e Israel, sin ceder de ninguna parte.
Hezbollah no entrega armas al gobierno libanés pese a propuesta presidencial de negociar paz con Israel, que exige desarme previo; un millón de desplazados del sur satura calles, playas y colegios en zonas seguras, con nerviosismo por posible embargo marítimo en Mediterráneo.
Centros comerciales como el visitado lucen desiertos, colegios privados mixtos entre presencial y online mientras públicos albergan familias refugiadas; libaneses acostumbrados a 50 años de guerras civiles y ocupaciones, país democrático con presidente cristiano, primer ministro sunita y parlamento chiita.