Los musulmanes del mundo celebran Eid al-Fitr, fiesta del fin del Ramadán que simboliza gratitud y alegría con oraciones, donaciones y comidas, pero este año queda empañada por la guerra en Medio Oriente.
En Sarajevo, familias presencian el disparo de cañón tradicional; en Egipto, sube el precio del kaak por crisis energética. En Jerusalén, calles desiertas por cierre de Al-Aqsa; en Líbano, desplazados viven en tiendas sin Eid festivo.
Pakistán y Afganistán anuncian tregua durante la fiesta, con soldados celebrando en frontera. Miles viajan en trenes para reunirse en familia pese a conflictos.