Luis Montes, sacerdote argentino en Líbano cerca de Jariza, recibe 70 refugiados en su casa por bombardeos en el sur. La casa está llena de colchones; priorizan ayuda a desplazados, discapacitados y huérfanos pese a la incomodidad en tiempos de guerra.
Montes relata crisis económica agravada, miedo a invasión israelí permanente y cansancio general. La gente pierde esperanza de paz; muchos planean emigrar ante posible guerra civil o extensión del conflicto.
Compara con experiencias en Bagdad (100 atentados mensuales), Egipto e Irak, donde ayudó cristianos perseguidos por Estado Islámico. En Líbano, cristianos viven libres y respetados, distintos a otros países; Hezbollah activa ataques por orden de Irán.
Postguerra deja divisiones sociales irreparables como en Irak, con odios étnicos y religiosos. Advierte riesgos de bajas civiles, destrucción y víctimas indirectas por falta de servicios.